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Si tu mala decisión o tu fracaso no te costó la vida, dale gracias a Dios, porque a muchos SI les ha costado la vida... Es lo que vemos a diario, miles de personas fracasando y muchos aún perdiendo la vida como consecuencia de una mala decisión.

Dale gracias a Dios.

Muchos dicen que no tienen nada que agradecerle a Dios. Si tan solo se pusieran a meditar del por qué están vivos, cuando en realidad debieran estar muertos, ya esa sería una razón muy grande para darle gracias a Dios. El solo hecho de estar vivos es una prueba de su Amor y Misericordia y prueba también que nos está dando una nueva oportunidad para tres cosas:

1. OPORTUNIDAD PARA ENDEREZAR TUS PASOS.

Jamás podremos enderezar nuestros pasos si no descubrimos la causa de nuestro fracaso. Ahora bien todo fracaso es generalmente la consecuencia de una mala decisió, asi que la pregunta pudiera ser también: ¿Por qué estoy tomando malas decisiones?

 

A estas alturas debemos considerar las causas de nuestros fracasos:

  • La primera razón es porque Dios nada tuvo que ver con las acciones que tomamos y que nos condujeron al fracaso: Dios no fue consultado, los principios de su Palabra no fueron tomados en cuenta, Dios fué ignorado y en muchos casos, desobedecido.
  • Actuamos y después pensamos. La Biblia nos recuerda en Lucas 14:28-30 lo siguiente: “ Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.
  • No medimos las consecuencias de nuestras acciones.
  • Aunque presuponemos posibles consecuencias, pensamos que a nosotros no nos pasará lo mismo: “Somos demasiado listos para que nos pase a nosotros”.
  • Generalmente actuamos movidos por las emociones, por pensamientos de una mente que todavía está en tinieblas, y no por la mente renovada que nos da Dios.
  • Actuamos bajo la presión que ejercen otros sobre nosotros.

¿Cómo podemos enderezar nuestros pasos?

· Reconocer que le hemos fallado a Dios, y que Él no es el responsable de nuestros fracasos, porque Él no ordenó la decision que yo tomé. En Salmo 51:3-4 leemos: “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

· Reconocer que Dios es BUENO y desea lo mejor para nosotros. Una de sus más bellas promesas la encontramos en Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.

2. UNA OPORTUNIDAD PARA ENMENDAR TUS ERRORES.

Y te preguntarás pero ¿Cómo puedo hacerlo? La respuesta implica 2 decisiones muy importantes: ARREPENTIMIENTO y la CONFESION.

Arrepentimiento.

Necesitamos reconocer que hemos pecado y llamar al pecado por su nombre porque a Dios no lo podemos engañar. La palabra en el Griego es METANOIA, que significa cambiar de mente o de forma de pensar. Es decir si usted creía que cometer adulterio no era malo, cuando usted se arrepiente, usted considera ahora que adulterar no solo es malo, sino que es pecado. Si usted cambia de mente entonces, cambiará de actitud.

Es necesario reconocer que lo hemos ofendido a Él, que hemos ofendido su santidad y por lo tanto nos humillamos delante de Él. Que hemos ofendido también a otras personas, y a nosotros mismos.

Asimismo, estamos llamados a reconocer que solos no podemos cambiar, que solo Él puede producir un verdadero cambio de mente y de corazón.

Finalmente, ven delante de Dios con un genuino deseo de cambiar.

Confesar nuestros pecados.

En 1 JUAN 1:8-9 se nos recuerda: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

3. OPORTUNIDAD PARA SEGUIR EL PLAN QUE DIOS TIENE PARA TI.

Te presente que fuimos creados por Dios para buenas obras, como lo leemos en Efesios 2:10: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Además que nuestro Padre que está en el cielo y nos ama, tiene planes buenos, siempre (Jeremías 29:11)

Si quieres ver este programa completo visita: https://youtu.be/N7k7rUVA-6Y

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