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vdev perdonados

Antes de responder esta pregunta permítanme compartir lo siguiente:

Una persona llega a ser hijo de Dios al recibir a Cristo.

Leemos en Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”

En el momento de recibir a Cristo, se establecen dos líneas que nos conectan con Dios.

  1. La relación: nos convertimos en sus hijos y él se convierte en nuestro padre.
  2. La comunión: la interacción y la comunicación que tenemos con Dios diariamente.
  3. Cuando pecamos, se rompe la segunda línea, la de la comunión, porque la línea de la relación, no la podemos romper. Siempre seremos sus hijos. Ejemplo. 
  4. Y la línea de la comunión la re-establecemos a través del perdón.

La verdad es que Dios no se cansa de perdonarnos.

Él es amor y expresa amor a través del perdón. Isaías 55:7 dice: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.

O lo que es lo mismo: Vuélvase el impío al señor quien: Tendrá de él compasión y lo perdonará.

El apóstol San Pedro le preguntó: ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano? Jesús le dijo: ¡setenta veces siete! Mateo 18: 21-2: “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”.

Él mismo está dispuesto a perdonarnos setenta veces siete. Él no se cansa de perdonarnos.

Ahora esto no significa, que no vamos a sufrir las consecuencias de nuestra desobediencia o de nuestros pecados. Muchas veces en su infinito amor Él ha evitado que esas consecuencias nos alcancen. Pero cuanto insistimos en desobedecer sus mandamientos y actuamos en contra de su voluntad, Él permite que suframos las duras consecuencias.

La Biblia nos habla de grandes hombres que sufrieron las duras consecuencias de su desobediencia.

  • Moises, no pudo entrar a la tierra prometida.
  • Saúl, perdió el reino que Dios le había dado.
  • Sanson, perdió no solo la fuerza, pero la vida.
  • David, fue traicionado por alguno de sus hijos, y sus altos oficiales quienes intentaron quitarle la vida.
  • El hijo pródigo experimentó las duras consecuencias de su desobediencia, fue grande su ruina, fue grande su miseria, deseaba comer la comida de los cerdos.

El arrepentimiento sincero y el pedir perdón restauran la comunión

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

El perdón no es algo que merecemos: no hay acciones o conductas que podamos exhibir que nos hagan acreedores al perdón de Dios.

El perdón No es algo que podemos ganarnos: no existen competencias que nos permitan ganar el perdón de Dios.

El perdón No es algo que podemos negociar: no hay valores o posesiones que puedan ser cambiadas o vendidas para obtener el perdón de Dios.

Hubo un tiempo, cuando la iglesia practicaba la venta de indulgencias… reyes, príncipes, nobles y ricos pagaban para ser absueltos de sus pecados…

La verdad es que el perdón es un favor inmerecido que Dios nos otorga basado exclusivamente en su amor y su misericordia. Este favor consiste en remover el pecado y la culpa originada por el mismo, declarándonos exentos de recibir el castigo que merecíamos por haber pecado.

Para que el perdón se haga efectivo en una persona, hay condiciones.

Reconocimiento del pecado.

Leemos en el Salmo 51:3 “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí”.

Reconocer mis pecados, no los pecados de otros.

Cuando pecamos contra otra persona, pecamos contra Dios.

Reconocer que Dios tiene poder para perdonar.

Lucas 5:24 nos recuerda: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.”

Arrepentimiento del pecado.

Marcos 1:15 dice: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” Mientras que 2 Corintios 7:10: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”.

El arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar y en el corazón e implica apartarse del pecado y volverse a Dios en busca del perdón.

Confesión del pecado.

En 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad".

¿Cuando nos perdona Dios?

Inmediatamente después de haber confesado. Este es el camino para regresar a Dios.

Una decisión, un acto de la voluntad, regresar tal como lo hizo el hijo prodigo.

No tema lo que otros dirán o pensarán.

A usted debe importarle en primer lugar que Dios le espera para perdonarlo y restaurarlo.

El sabrá como hacerlo.

El padre le puso al hijo pródigo, ropa nueva e hizo una gran fiesta.

Si quieres ver este programa completo visita: https://youtu.be/E4dMmaHME9k

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