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Primero definamos qué es un “Buen consejo”. Qué mejor lugar que las Escrituras para encontrar la respuesta a esta pregunta: Los buenos consejos son los consejos de Dios.

En Josué 1:8-9 leemos: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Más adelante, Proverbios 12:15 nos recuerda que: “El camino del necio es derecho en su opinión; más el que obedece al consejo es sabio”. 

Y Proverbios 8:33, concluye: “Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis”.

¿Por qué damos o recibimos consejos?

El consejo tiene varios objetivos:

Mover la voluntad de una persona a tomar o no una acción.

Motivar la práctica o desarrollo de un buen hábito de conducta.

Promover el abandono de un mal hábito de conducta o comportamiento, pera ser reemplazado por un hábito bueno.

Dar una advertencia para evitar experiencias desagradables y destructivas.

Ayudar o facilitar el logro de una metas y planes.

¿Por qué hay una tendencia en el humano a hacer lo opuesto a lo que Dios establece?

La respuesta podemos encontrarla en Romanos 7:15-23: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”.

La Biblia nos enseña algunos ejemplos claros de esto: Saúl, Sansón, la esposa de Lot, Jonás.

Aquí algunas otras explicaciones por las cuales tendemos a hacer lo opuesto a lo que Dios establece:

  1. Pensamos que el consejo de Dios nos va a impedir ser felices.
  2. Pensamos que el consejo de dios va en contra de lo que queremos hacer.
  3. No tenemos la fuerza de voluntad suficiente para dejar de hacer lo malo y hacer el bien.
  4. Porque puede implicar el sacrificio de algo que no queremos sacrificar, por Ejemplo: alejarnos de algunos llamados “amigos”.
  5. Pensamos, que el mejor consejo me lo puedo dar yo mismo. Pero ese es un error, pues como leemos en Proverbios: 14:12: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”.
  6. No queremos que nadie se meta en nuestra vida.
  7. Como los resultados de un buen consejo no son en muchos casos inmediatos, muchos prefieren tomar “atajos” antes que trabajar a largo plazo. Por ejemplo, seguir el consejo de vender drogas porque produce resultados inmediatos; o practicar anorexia o bulimia para bajar de peso rápidamente antes que un régimen de dieta saludable y ejercicios, sin importar las consecuencias.

 

Si quieres ver este programa completo visita: https://youtu.be/fYn7x57rDCc

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