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superando-tentacionENCONTRANDO UNA FORMA DE ESCAPAR DE LA TRAMPA DEL PECADO

Una adición preocupante. Un pensamiento traicionero. Una situación comprometedora. La tentación llega de muchas formas, como una feroz batalla en nuestras almas que tiene una meta: mantenernos desviados del camino que lleva a una vida santa.

¿La tentación es un pecado?
La tentación no es un pecado. Si la tentación fuera pecado, entonces Jesús no habría llevado una vida sin pecar. Pero como dice la Biblia, Jesús fue "tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado" (Hebreos 4:15).

Sin embargo, la tentación no debe ser tomada a la ligera. Esto es porque da cabida al pecado. La tentación es muchas veces más fuerte cuando estamos débiles. De hecho, entre más permitimos que la idea esté en nuestra mente, más peligrosa se vuelve la tentación. Entonces, debemos aprender a reconocer la tentación y mantenernos pendientes.

¿Por qué nos tienta tanto?
La tentación es uno de los más poderosos complots para engañar al pueblo de Dios (Efesios 6:11, 16). Hace que nos enfoquemos en "efímeros placeres" (Hebreos 11:25) del pecado en lugar de los premios enriquecedores de servir a Dios con un corazón puro.

La Biblia dice, "Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte" (Santiago 1:14-15). Entonces nuestra propia lujuria le da a la tentación poder sobre nosotros.

La tentación dice que está bien pecar un poco. Pero no es verdad (lea Números 32:23 y Proverbios 15:3). A los ojos de Dios no hay pecados pequeños ni grandes (Santiago 2:10). La paga del pecado es siempre la muerte (Romanos 6:23).

Cuando somos tentados, muchas veces nos convencemos que podemos esconder el pecado. Pero tal como hombres y mujeres desde el comienzo han descubierto, nada se le puede esconder a Dios. "Señor, tú me examinas, tú me conoces" dice David. "No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda (Salmo 139:1, 4).

Nuestros pensamientos de tentación también tratan de socavar o tergiversar el significado de las Escrituras. Cuando "el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación" (Mateo 4:1), el tentador mino la Palabra de Dios para desviar a Jesús.

La tentación trata de callar la voz del Espíritu Santo, a quien Dios promete enviar para guiar a toda la verdad (Juan 16:13). Al ignorar la voz del Espíritu Santo, nos engañamos a nosotros mismos a pensar que podemos lograrlo solos.

La salida
La tentación puede ser difícil de resistir. Pero Dios no nos ha dejado como victimas indefensas de la tentación. Él ha prometido una forma de escape (leer 1° Corintios 10:13) para todos los que confían en Él. La forma es una persona: Jesucristo. Jesús no solo nos limpió del pecado, Él entiende nuestras tentaciones. Por eso podemos venir a Él para auxilio (Hebreos 4:15-16).

Si usted aun no ha puesto su confianza en Jesús como Señor y Salvador de su vida, no importa que tan "buena" sea su vida, no podrá superar la tentación y el pecado (lea Isaías 64:6 y Romanos 3:23).

Primero, usted debe encontrar una nueva vida en Cristo (Juan 3:16-17). Simplemente crea en su corazón que Jesús fue levantado de los muertos y confiese con su boca que "Jesús es el Señor" y la Biblia dice que usted será salvo (Romanos 10:9-10).

Estando firme
Batallar la tentación es parte del diario caminar. Aun los más fieles seguidores de Cristo pueden ser tentados (Hebreos 12:1). Es por eso que la oración del Señor nos instruye a pedirle a Dios que no nos deje caer en tentación (Mateo 6:13).

Los siguientes principios pueden ayudarle a combatir y ganar contra la tentación:

1. Sea honesto con Dios. En momento de tentación, no discuta el tema. Entre más luchamos con pensamientos tentadores, más cerca estamos de cometer pecado. Corra de la tentación apenas lo reconozca (2° Timoteo 2:22).
2. Reconozca a su enemigo. ¡Entienda que este es un negocio serio! Usted está peleando por su alma. Hay un enemigo, el diablo, que "ronda como león rugiente, buscando a quién devorar" (1° Pedro 5:8). El enemigo usará cualquier tentación que pueda para alejarle de Dios.
3. ¡Resista por medio de Jesús! Vaya al Señor y reciba misericordia y gracia en su tiempo de necesidad (Hebreos 4:16). Póngase la armadura de Dios y utilice "la espada del Espíritu" para pelear (Efesios 6:17; Hebreos 4:12; Santiago 4:7). Recuerde, usted no está solo en esta lucha. Satanás trata de desmotivarnos por medio del aislamiento, diciéndonos que nuestra tentación es única. Esto no es verdad (lea 1° Corintios 10:13).
4. De gracias. En medio de la lucha, agradézcale a Dios por la oportunidad de experimentar la victoria por medio de Él (Romanos 5:1-5). Agradézcale por proveer una forma de escape.

Al orar
Si usted está enfrentando tentación en este momento, o si ya ha caído en el pecado, usted puede encontrar libertad y victoria. Ponga la mira en el Señor ahora mismo y ore.
"Querido Jesús, gracias por tu sacrificio en la cruz que pagó por mis pecados. Por favor guárdame de esta tentación que batalla contra mi alma. En tu amor perfecto, provee una forma de escape como promete tu Palabra. Gracias por la gracia para caminar contigo cada día. En el nombre de Jesús, amén."

La Biblia dice
"Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir" (1° Corintios 10:13).

Estudie las Escrituras
Efesios 5:15-21 Claves para caminar correctamente
Hebreos 12:1-13 Motivación en Cristo
Santiago 1:2-3,13 Crecemos al superar la tentación

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