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Hay una tendencia generalizada en el hombre a creer que él no necesita de nadie para lograr lo que él desea en la vida.

Sea felicidad, éxito, fama, riquezas, una esposa, una profesión, etc., el hombre cree que puede lograr todas estas cosas sin la ayuda de otra persona. Y aunque es verdad que muchas cosas las puede lograr por sí solo, tarde o temprano, el hombre llega a comprender que las cosas más trascendentales en la vida no las puede lograr solo.

Ejemplo: no se puede ser feliz sin dar y recibir amor. Y para dar y recibir amor el ser humano necesita al menos otra persona.

 

Debemos entender:

1. Que no necesitamos un cambio de forma o externo, sino un cambio de fondo o interno. Ejemplo del cerdito.

  • Que lo que primero que necesita ser cambiado es nuestro corazón, como lo leemos en Ezequiel 36:24-27: “Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.
  • Nuestra mente, es decir la renovación de ella, como lo dice el apóstol Pablo en Romanos 2:22: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
  • Nuestros sentimientos.

2. Que no tenemos el poder ni la capacidad para producir ese cambio nosotros mismos solo a través de Jesucristo. Así leemos en Juan 15: 4-5 leemos: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”

3. Que otras personas, tampoco pueden producir ese cambio interno que necesitamos. Ejemplo: esposas tratando de cambiar a sus esposos, madres tratando de cambiar a sus hijos.

4. Que técnicas de modificación de conductas, pueden ayudar hasta cierto punto, pero al final son insuficientes para producir el cambio de mente y de corazón. Colosenses 2:20-23 nos recuerda: “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. Ejemplo: por eso es que muchos alcohólicos, drogadictos, consumidores de pornografía que han pasados por estos programas, recaen dos y tres veces.

5. Los castigos extremos y la suspensión de libertad tampoco cambian. Ejemplo: la mayoría de los presos salen igual o peores de la cárcel.

6. Que lo material que usted desea no va a cambiar su vida. Ejemplo, el dinero, al usted obtenerlo, usted va a adquirir lo que jamás había tenido, a disfrutar cosas que jamás había disfrutado. Su forma de vivir va a cambiar, su forma de vestir, de consumir, de relacionarse, muchos de sus problemas materiales van a ser solucionados, pero si usted es mentiroso, deshonesto, adúltero, el dinero no va a cambiar quien en realidad usted es. Por el contrario, puede correr el riesgo de volverse peor. Ejemplos: El hijo pródigo, El joven rico.

7. El único que puede producir un cambio verdadero es Dios. Nadie más puede hacerlo. Ejemplo: Saulo de Tarso. En Hechos 7: 58 leemos: “Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo”. Más adelante, en Hechos 8:1-3: “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel”. Ejemplo: Saulo de Tarso.

Puedes ver el programa completo aquí: https://youtu.be/2_hL_8O40fU

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