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vd rindas

¿Ante que nos rendimos? ¿Qué es aquello que nos conduce a rendirnos a no seguir intentando?...

Los problemas, las situaciones difíciles. Aquello que no podemos lograr, vencer, controlar o dilucidar.

Debemos entender que los problemas son parte esencial de la vida. Son precisamente los problemas los que le permiten al ser humano descubrir:

  • La realidad de Dios.
  • El potencial con el cual Dios le creó.
  • Todo lo que es capaz de hacer usando ESE potencial.

Nos rendimos cuando desarrollamos una actitud negativa:

Autoataque a nuestra personalidad

· ¡No sirvo para nada!

· Otros si pueden, yo no puedo.

· No estoy capacitado, no seré capaz.

Declaraciones derrotistas

· Me rindo…

· No lo vuelvo a intentar…

· No vale la pena…

· ¿Para que intentarlo de nuevo?

Ataque a otras personas - Proyección

· Culpamos a otros de nuestro fracaso.

· Auto-conmiseración: “Otros no me ayudaron, me dieron la espalda”

· No quieren verme triunfar.

Para hacerle frente a esos pensamientos derrotistas que terminan anulando cualquier nuevo intento, es importante desarrollar una Actitud positiva.

· Buscar el lado positivo del fracaso: Si usted es de los que se ha hecho la pregunta: ¿pero qué lado positivo puede tener un fracaso? Aquí hay una serie de argumentos que le demostrarán que son muchas las cosas que se pueden aprender de un fracaso. Por ejemplo: Un fracaso puede ser un maestro para enseñarnos los errores que no debemos cometer la próxima vez que intentemos hacer aquello en lo que se ha fracasado: Si usted fracasa en un negocio, por ejemplo, montó un restaurante y al poco tiempo quiebra, tiene que analizar por qué fracaso: Los precios, el menú, la calidad de la comida, el servicio, la ubicación del lugar, etc. Por lo tanto, si fracasa, descubra la causa y haga los ajustes respectivos.

· Declarar que no es el fin del mundo: Recuerde que si está vivo (a), entonces tendrá más oportunidades para intentarlo de nuevo.

¿Qué hacer?

1. Intentarlo de nuevo, pero con una nueva actitud.

2. Reconoce tus debilidades. Muchas veces el fracaso se debe a que intentamos solos. Consideramos que no necesitamos ayuda de nadie, porque nos creemos autosuficientes o en algunos casos, superiores a los demás.

En Romanos 12:3 se nos recuerda: “Digo, pues, por la gracia que me ha sido dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que dios repartió a cada uno”.

Filipenses 2:3: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”.

3. Buscar ayuda, en primer lugar, la de Dios. En la Biblia existen innumerables versículos que nos muestran el respaldo y amor incondicional de Dios, por ejemplo:

Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Salmo 118:7: “Jehová está conmigo entre los que me ayudan, por lo tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen”.

Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

4. Considerar la ayuda de otros. Como se nos enseña en Eclesiastés 4: 9-12: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo”.

5. El éxito demanda un esfuerzo: Uno de los mejores ejemplos de esta realidad se encuentra en Josué 1: 8-9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas”.

6. Determine lo que necesita para lograr su objetivo: Lucas 14:28: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?”

7. Comience con metas más pequeñas: Los grandes inventores que conoce la historia lograron sus metas y sueños después de haber fracasado, no una sino muchas veces. Fue le fracaso lo que les enseñó la manera correcta de hacer las cosas.

Un fracaso nos puede ayudar a confiar más en Dios… Es una buena oportunidad para que nuestra fe crezca, una buena oportunidad para desarrollar perseverancia. El fracaso nos puede conducir a la búsqueda sincera de Dios. Omar.

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