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luciaLa mujer que conoceremos a continuación, fue afectada seriamente cuando niña por el abandono de su padre. Este incidente condujo a Lucía Palomo, de Guatemala, a refugiarse en un estilo de vida que la estaba conduciendo lentamente a su propia destrucción.

 

Muchos ven al divorcio como la solución final de sus conflictos, pero para los padres de Lucía Palomo de Guatemala, significó el comienzo de los graves problemas que sufriría Lucía.

"Mis papás se divorciaron cuando yo estaba pequeña y eso, provocó en mi sentimientos de tristeza. Yo, pasaba por episodios, aún siendo niña donde me sentía muy muy triste, y pensando siempre en mi papá que quería estar con él. A mi afectó muchísimo, esa situación verdad y sentí esa tristeza verdad, desde pequeña, dentro de mí".

Su mamá recuerda, "Era una niña rebelde, realmente rebelde y se encerraba en ella".

Aquella rebeldía sumada a la profunda tristeza que sentía generaron una serie de preguntas y actitudes en Lucía.

"¿Dónde está mi papá y por qué yo no podía estar con él? Pero después se convirtió en. Yo no me merezco, seguramente yo hice algo mal, y por eso mi papá no está. Yo me sentía, culpable como que yo había hecho algo malo y por eso mi papá no buscaba estar con nosotros, o seguramente Dios no quiere que yo tenga ese tipo de,de amor en mi vida. Rápidamente desde pequeña empecé a asociar las cosas que me faltaban, con yo no ser merecedora de ellas verdad".

A todos estos conflictos emocionales se le sumaría una grave situación económica, razón por la cual su madre se vio obligada a salir a trabajar, apartándose de Lucía por largas horas.

"Lamentablemente, digo lamentablemente porque yo me iba de ocho de la mañana a seis de la tarde". Nos dice la mamá de Lucía

"Gracias a Dios tuve a mi abuelo materno que fue la verdad una figura, para mi muy importante en mi vida verdad. Él me prestaba mucha atención aunque yo sabía que no era mi papá, pero él hacía las funciones de papá en la casa".

Mamá, "Al extremo que mi papá cubría muchos gastos que yo no podía cubrir".

Los años pasaron y gracias al apoyo de su abuelo Lucía logró salir adelante y convertirse en mujer. Sin embargo ese apoyo que tanto apreciaba terminó dejando a Lucía muy desconcertada.

"Luego a los 19 años fallece mi abuelo, y eso para mí fue devastador. Y cuando el faltó yo no supe cómo lidiar con eso verdad, yo sentía que las cosas que a mí me pasaban eran injustas, entonces yo siempre le decía: ¿Dios mío pero por qué a mí?"

Y esta nueva pérdida la llevaría a buscar la forma de aliviar tanto dolor.

"Me sentía tan triste, no sé tan deprimida que yo ya no quería seguir así y el mal manejo de emociones a mi me llevó, a, a volcarme por ejemplo en salir con mis amigas, en la noche empecé a fumar cigarrillos, tomábamos pero no en exceso, a mí lo que me interesaba era salir, y me ausentaba de la casa. Empecé a mentirle a mi mamá".

Y en medio de su búsqueda desesperada.

"Empecé una relación sentimental con una persona que consumía drogas, yo lo conocí en un bar, no fue amor a primera vista, fue el llenar un vacío, y el que me brindaran la atención que yo estaba buscando. Y yo inocentemente fui a caer ahí, y empecé, me inicié en el mundo de las drogas, así sin darme cuenta. Yo no empecé primero a fumar marihuana y de ahí a consumir cocaína, yo empecé directamente a consumir cocaína".

Pero esta naciente relación con su novio y tutor al mismo tiempo terminaría dramáticamente.

"Él falleció de una sobredosis. No supe cómo lidiar con eso tampoco".

De esta forma Lucía comenzaba el peligroso consumo de drogas sin siquiera imaginar a donde estas la conducirían.

"Y al principio yo empecé pensando, que lo podía controlar, que solo iba a hacer un ratito que yo lo podía dejar cuando quisiera, pero es la trampa, que la droga empieza a llenar vacíos emocionales que uno tiene, y cuando uno quiere soltarse, simplemente ya no concibe la vida sin consumir que fue lo que me pasó a mí".

Las drogas no respetan edad, sexo, estatus social o religión. Una vez que se cae en sus destructivas garras, la posibilidad de escape son considerablemente mínimas.

Lucía Palomo, pronto descubriría esta gran verdad.

Lucía se había convertido en una verdadera esclava de las drogas. Su consumo excesivo, además de asegurarle un fracaso en la vida personal, la estaba conduciendo también a niveles alarmantes de irracionalidad.

"Me condicioné a seguir utilizándola porque mi consumo escaló muchísimo en poco tiempo, ósea yo en cuestión de un año era una persona con un problema de drogas serio".

Y muy pronto la relación con su madre comenzó a ser seriamente afectada.

Su mamá, "No sabía de ella cuando llegaba, se encerraba en el cuarto no me hablaba, peleaba conmigo. Yo viví lo que no tiene idea".

"Yo ya no podía estar sobria, consumía casi todo el día. Mi mamá completamente devastada por mi comportamiento ella hacía lo imposible por tratar de hablar conmigo y yo la bloqueé completamente yo, no le hablaba".

Ni siquiera el dolor que sentía su madre lograba hacerla reflexionar y por el contrario lucía incrementó su consumo llegando a límites insospechados.

"Caí en una etapa de aislamiento total y absoluto de ir a comprar la droga y consumir en mi habitación. Mi mamá fue la única persona que se echó al hombro todos esos gastos para no verme en la calle buscando el dinero".

Mamá, "Siempre encontraba yo papelitos donde me pedía dinero y se lo dejaba porque no sé que hubiera sido de ella si no tiene el dinero para hacer eso".

"Yo estaba completamente demente no era yo, porque empecé un consumo, a través de agujas, pero resultó que me dio una infección, una bacteria ingresó a través de la aguja. Estuve a punto de morir porque tuve una "Sepsis" en todo el cuerpo. Ese fue mi punto de quiebre, ese fue mi fondo".

Lucía fue conducida a un hospital, al comprender la gravedad de aquella infección que ponía en riesgo su vida clamó a Dios diciéndole...

"Si tú me amas, deja por favor que yo viva como siempre he querido, ser una persona normal y sana; esa misma noche, mi cuerpo empezó a drenar toda la infección que tenía, y en ese momento fue cuando yo supe que Dios había respondido a lo que yo le supliqué".

Días después de haber salido del hospital por su propia iniciativa visitó una iglesia cristiana, ahí escuchó un poderoso mensaje de amor que la guiaría a tomar la decisión más importante de su vida.

"Yo le entregué mi vida a Jesús y le pedía que fuera mi Señor y salvador y que me acompañara todo el tiempo, que viviera dentro de mí".

Y a partir de aquel día en que entregó su vida a Jesucristo, Lucía pudo evidenciar el poder real y transformador de Dios.

"Y poco a poco fueron mermando para mi sorpresa, fueron mermando las ganas de consumir. Todo fue cambiando, y pasé de ser la persona más negativa a ser una persona positiva, con metas viendo hacia el futuro, feliz".

Hoy Lucía es una mujer completamente nueva. Las drogas y el dolor quedaron atrás como muestra que para Dios no existen imposibles, y además ella también encontró en Jesús el amor de padre que siempre anheló.

"Ha sido el empezar a conocer a Dios como padre. Él es me ha demostrado que es tierno, Dulce, misericordioso, también correctivo es una experiencia totalmente nueva para mí pero es la más linda que he tenido en toda mi vida".

Mamá, "Mi casa es otra gracias al Señor la armonía regresó a nosotros. Ahora es una persona totalmente diferente, siempre está alegre bromeando conmigo".

"El agradecimiento que yo le tengo a Dios por lo que hizo en mi vida es absoluto y total. Yo le entrego todo a Él, absolutamente todo. Sin Dios el día de hoy y sin el encuentro que tuve con Jesús personalmente yo estaría muerta. A través de conocer a Jesús como mi señor y salvador me doy cuenta que la vida está llena de cosas lindas, tengo deseos de vivirla, expectativas grandes de lo que Dios tiene para mi, y quiero seguir adelante y ayudar a cuanta gente pueda".

Comparte un mensaje de esperanza a todas aquellas personas que pueden estar viviendo situaciones parecidas a las que ella, gracias a Dios, logró superar.

"Una vida sin propósito, es una vida que uno trata de llenarla con muchas cosas externas. Por lo regular son cosas que no convienen, negativas, pero si buscamos nuestro propósito que casi siempre está ligado a servir a Dios, en la forma que sea se empiezan a llenar esos vacíos con las cosas adecuadas y nuestra vida va a florecer de una manera en que nunca lo pensamos".

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