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robertoRoberto Abugatas de Lima, Perú, lo tenía todo en la vida. Una reconocida carrera como atleta de pista y campo dentro y fuera del Perú, una familia con un alto estatus social y además una buena educación. Sin embargo, nada de esto preparó a Roberto para evitar convertirse en esclavo de un terrible vicio.

 

Desde su nacimiento, todo parecía sonreírle a Roberto Abugatas, incluso, en sus más inocentes sueños de niño.

Roberto, "Mi sueño principal lo tengo muy latente. En ese tiempo no había la película de "Superman", pero si habían revistas, entonces cuando vimos a este Clark Kent y superman, entonces dije: ¡yo voy a ser como él!. Tratar de ser un superhombre".

Y al cumplir 18 años, la prensa local lo llamó "Superman". Cuando logró el record en salto alto y fue condecorado campeón en Sudamérica.

"Los canales de televisión que recién estaban en sus "pininos", empezaban a llamarme, era salir todos los días en los periódicos. ¡Era la admiración de los muchachos! Eso me incentivaba más a seguir entrenando".

Pero su felicidad mayor fue cuando se casó con Mary a los 21 años de edad, con quien tuvo tres hermosos hijos además de liderar exitosamente la fábrica textil, heredada de su padre.

"Cada vez que ganaba un sudamericano o un bolivariano o un panamericano, no era una sensación de estar completo, todo lo contrario, era una especie de: ¡bueno ya lo hice! ¿Y qué? Y ¿ahora qué más? No había la llenura que se supone".

Y con aquel vacío clavado en su corazón, transcurrieron los años, hasta que un día influenciado por los amigos...

"Empecé a alejarme del deporte y a meterme en otras actividades como el alcohol, los amigos, la bohemia".

Entonces, los verdes campos de entrenamiento del otrora "campeón sudamericano" fueron cambiados rápidamente por miserables cantinas grises, refugio de alcohólicos cotidianos.

"Ya el refugio era el alcohol. Entonces, me fue degenerando esta situación, me fue degenerando".

Las consecuencias de su adicción comenzaron a dañar su familia

"Comenzaron las mentiras, empiezan todas estas cosas de encubrimiento y se va ahondando más el asunto. Lo que normalmente piensa la esposa no es que hay problema de la fábrica, o un problema de aspecto personal sino piensa que hay otra persona. Esto va repercutiendo en el hogar porque es la falta del padre en los hijos".

Pero a su alcoholismo se le agregaría una nueva adicción que lo llevaría aún más abajo.

"Yo no iba a tomar si es que no sabía que donde iba, iba a haber algo de cocaína para bajar la cuestión del alcohol. En el principio yo discutía de que: en cuanto que a mí me da la gana ¡yo dejo esto!. Así como el deporte yo decía: ¡voy a entrenar! y entrenaba. Entonces yo también decía: esto, en cualquier momento lo paro y se acabó".

Pero cuan engañado estaba, pues lejos de parar los vicios, la letal mezcla de alcohol y drogas terminaron por esclavizarlo.

Pero más aún, humillarlo al extremo que un día estando en un bar local...

"Uno de los de ahí dice: Oye, que parecido eres a Roberto Abugatas, entonces yo me reí y le dije: ¡Yo soy! ¡Oh por favor, ya quisieras parecerte a la zapatilla de Roberto Abugatas yo me paré y me fui. Porque ¿a dónde he llegado? Decía yo".

Abatido y destruido, con su imagen perdida y perturbado por su miserable vida un día...

"Serían las once y media de la noche y creo que era mi cumpleaños, yo decía: ¡ahorita suben! ¡la familia! ahorita sube y vienen con una torta, vienen con algo, ya todo está perdonado, ¡no sucedió!"

Profundamente dolido por el olvido de su familia, y consumido en su ira, Roberto, aquel día perdió el control.

"Entonces, me vino un arranque de locura, destrocé todas las rejas, y ya cansado, me eché en la tierra y me puse a llorar y me acuerdo dije: Jesucristo, si existes ¡ayúdame! ¡Si existes ayúdame!"

Y sin aliento para nada, incluso habiendo perdido su sentido de dirección, deambulaba en la calle de un lado a otro cuando de pronto...

"No sabía dónde había dejado el auto, estoy caminando y se aparece un gran futbolista Eleazar Soria, entonces me dice: ¡Roberto! ¿Qué haces por acá? ¡ahí buscando mi auto!'' le dije. "¿Por qué no pasas?", Me dijo y estaba la iglesia y entonces yo le dije: Si yo entro, se te va a caer a pedazos todo el edificio. Entonces él me dijo: Este edificio está construido a prueba de pecados. ¡Y todos los que estamos adentro ¡somos pecadores!".

Movido por aquellas palabras, Roberto cruzó la puerta de la iglesia, sin siquiera suponer, lo que escucharía más adelante.

"Y dijo Jesús: "venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar..." Entonces esas palabritas golpearon pero así directo. Yo dije: ¡Justo eso! ¡Yo estoy trabajado yo estoy cansado yo estoy cargado! Yo tengo tanto peso tanta carga, ¡no me cuesta nada probar!"

Y sin pensarlo dos veces, su cansado ser cayó rendido ante aquella invitación que Dios le hacía.

"Habló de nuevo el pastor y dijo: Los que desean recibir a Cristo como su salvador levante la mano. Y decidí en ese instante aceptar al Señor".

Y con el corazón humillado, ante la presencia de Dios, Roberto pronunció una súplica, desde lo más profundo de su corazón.

"Señor Jesucristo, me arrepiento de todos mis pecados, y te pido que entres en mi corazón. Estoy en alcohol, estoy en drogas, estoy en la suciedad más grande, sácame de esto Señor. Yo sin conocerte te he pedido hace semana y media o una semana, pero ahora si ya sé que eres real, que existes y te pido Señor, que me saques de esto".

Después de aquella maravillosa experiencia, Roberto comenzó a experimentar un proceso de cambio radical en su vida.

"Empecé a tener el temor de Dios".

Y con aquel temor sembrado en su corazón Roberto comenzó a arreglar ciertas situaciones con sus seres queridos.

"El pedir perdón es un poquito doloroso, pero es lo más necesario que hay y eso lo pude entender, empezando a pedir perdón a cada persona. Empezando por mi señora, varias veces tuve que arrodillarme y pedirle perdón, decirle ¡Nunca más! porque ya era "el nunca más" de muchas veces".

"A mis hijos también les pedí perdón. Quizá entre llantos ellos como vieron que la persona de edad les pide perdón a los menores, entonces también parece que eso les movió".

Dios, no sólo le permitió recuperar a su familia, sino también su honor perdido cuando fue elegido alcalde de su distrito, además condecorado por el congreso de la república y nuevamente ser campeón mundial de master en salto alto.

"Si Cristo no hubiese venido a mi vida, Roberto Abugatas no estaría presente, no estaría porque, toda esta vida ya me hubiese llevado a la muerte".

El alcohol las drogas y la bohemia, como Roberto las llamaba, definitivamente ya son sólo parte del pasado, un pasado que nunca más ha de volver.

"Vivimos por la gracia de Dios y la verdad, mi recomendación, la más sana es que le pidan a aquel creador que los saque de estas adicciones. Yo ahora puedo decir con plena seguridad por supuesto agarrado de mi Señor de que nunca más".

Comentarios   

#2 Fidel 16-01-2017 20:02
FELIZ CUMPLEAÑOS PROFESOR ROBERTO ABUGATTAS (Martes, 19/01/2017) LES DESEAMOS TODOS LOS INTEGRANTES QUE USTED ESTÁ FORMANDO. AMEN
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#1 Fidel 16-01-2017 20:00
Profesor Roberto, muchas gracias por compartir su experiencia, es testimonio real que le ha pasado y buen ejemplo para otros (as) efectivamente que pueden cambiar y no estar en la vida mundana.
Estoy con usted.
AMEN.
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