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carolinaa joven mujer que conoceremos a continuación, experimentó un trauma cuando niña que acabó con los sueños e ilusiones que albergaba en su alma. Después de aquel incidente, Carolina Rodas de Guatemala, se convirtió en una mujer insegura que buscó refugio en algo muy peligroso.

 

Una de las peores pesadillas para un niño, es crecer con padre alcohólico, quien convierte el hogar en un verdadero infierno.

Carolina, "Si me afectaba porque me atemorizaba en gran manera, habían escenas en la casa verdad de, de mucha ira de descontrol, y esto como que si traía consecuencias así bastantes severas en la relación de mis padres, y entonces esta situación si me afectaba directamente emocionalmente en mi formación como niña verdad".

A estos conflictos emocionales se le sumaría una difícil situación económica y por esta razón su madre se vio obligada a trabajar, alejándose de Carolina por largas horas.

Carolina, "Por la causa del alcoholismo de mi papá, mi mamá tuvo que ver de qué manera suplía en el hogar verdad, las necesidades tanto de mis hermanos, como mías y de la casa, y entonces ella trabaja mucho.

La madre de Carolina, "Yo estaba quizás demasiado ocupada, demasiado afectada por la situación del alcoholismo de mi esposo y eso creo que más le afectó".

Carolina, "Si, si me afectó directamente. Me sentí mal me sentí totalmente angustiada, me sentía sola realmente, me sentía como acorralada.

Y al no poder contar con la protección de sus padres, Carolina enfrentaría una situación muy dolorosa.

Carolina, "Que yo no la confesé de niña, pero que vino a traumar mucho mi vida, por parte de un vecino del lugar que fui abusada, verdad, en repetidas ocasiones, fui abusada sexualmente. Eso si fue como un detonante, como una bomba en mi vida, fue algo que uno de niño no sabe manejar, una situación tan, tan terrible yo creo que yo callé por temor. Entró en mí un temor impresionante algo que me paralizaba".

Además de aquel sentimiento de temor el abuso sexual del que fue víctima, produjo otras heridas en su tierno corazón.

Carolina, "Sí a partir de esa situación, yo vine a ser una niña introvertida, empecé a ser una niña rebelde, una niña que tenía mucho rencor pero no sabía cómo expresar ese sentimiento de frustración, de angustia de odio".

Con el paso de los años estos sentimientos de odio y frustración se volvieron mucho más fuertes haciendo de Carolina.

Carolina, "Una joven que no tenía aspiraciones, no le encontraba sentido a la vida y empecé a crear un sentimiento muy negativo hacia la figura del varón, sentía yo que no me realizaba, que no tenía un propósito, no sabía hacia dónde ir".

Mamá, "Ahí ya me preocupé muchísimo porque empecé a notar el cambio en ella. No hacía caso a nadie y yo la miraba tan deprimida, entonces a mí ya me preocupó eso, verla apartada verla muy sola. Fue un momento duro para toda la familia.

Carolina, "Entonces poco a poco la vida empezó a tener como una frustración muy grande y empezó a entrar en mi una depresión muy grande, muy severa".

Agobiada por aquella profunda depresión, Carolina buscaría la forma de aliviar su dolor.

Carolina, "Fui desarrollando también un problema de alcoholismo, iba a buscar la bebida y me encerraba en mi dormitorio a tomar. Todo comenzó con copas de vino, pero ya fue ya empezó a ser un problema serio, porque sentía que cada vez que empezaba a tomar no podía parar, que quería estar así ebria pues todo el tiempo, como que era un escape que yo, que yo encontré.

El alcohol se había convertido en un refugio para Carolina Rodas. Ella deseaba escapar de los recuerdos del trauma experimentado cuando niña. Pero en realidad, nada hasta ahora había podido alcanzar. Solo frustración y un gran vacío que nada parecía llenar.

Carolina, "Era algo que en cierta forma me ayudaba como a olvidar mis problemas, mi frustración verdad, lo que yo estaba viviendo internamente".

Aunque al principio el alcohol parecía hacerle olvidar su triste realidad, con el pasar del tiempo, este solo la llevaría a profundizar aún más su soledad y su depresión.

Carolina, "En esos tiempos de encierro, en mi dormitorio y de depresión, yo escuchaba voces y ya venían, pensamientos a mi muy malos. Pensamientos como: tu no debiste haber nacido, nada te ha salido bien quítate la vida, no vales nada. Y yo de verdad venía en mi mente como albergando esos pensamientos y creyéndolos".

Aquellas voces la atormentaban terriblemente, tanto así que en una ocasión.

Carolina, "Estando yo sola en casa yo conocía donde mi papá guardaba un revólver, yo tomé ese revólver sin pensarlo mucho, lo puse en mi cabeza, y yo accioné realmente esa arma con todas mis fuerzas, pero hubo un momento en que no se accionaba entonces, yo me enojé, yo dije: ¿qué pasa? porque no resulta. Entonces luego ya bajé el arma a cierta altura para ver si estaba bien y cuando yo le accioné entonces el arma tiró, verdad un tiro al aire pero ese sonido tan fuerte hizo como un "click'' en mi mente, y entonces yo me asusté y dije: Qué estoy haciendo.

Su madre desesperada al ver el triste estado en que Carolina se encontraba, buscó ayuda en una iglesia cristiana.

Carolina, "Mi mamá les expresó: Por favor, quiero que me apoyen en esto porque yo siento que ella está urgida está necesitada. La miro muy mal decía mi mamá".

Mamá, "Yo tenía mi fe mi confianza que Dios me iba a responder y no me iba a dejar en esa angustia y en esa desesperación, yo tenía fe en que Dios la iba a cambiar y ahí estuvo la respuesta mire.

Movidos por el dolor de aquella madre varios miembros de esa iglesia decidieron visitar a Carolina y compartirle un mensaje de amor inspirado en la palabra de Dios.

Carolina, "Realmente fue algo bello, algo hermoso que Dios tenía preparado para que yo creyera que Él es real y en ese momento yo empecé a sentirme tan amada, tan especial, una experiencia que yo jamás me imaginé verdad que realmente hay un Dios que nos ama. Sentí algo muy, muy fuerte y yo caí al suelo. Yo me arrepentía verdad de, mis pecados, de mi vida, de mi angustia, de mi dolor de mi frustración, de la falta de perdón y entonces ese fue el instante donde yo recibí a Jesús en mi corazón como mi Señor y Salvador".

Y desde aquel día en que Carolina aceptó a Jesús como su único y suficiente salvador su vida comenzó a cambiar de manera muy positiva.

Carolina, "Y a partir de ese día pues yo empecé a ser una nueva criatura. Ya no sentía necesidad de refugiarme en el alcohol, ni tenía, era totalmente libre ni tenía sentimientos de odio, de amargura de rencor, todo eso desapareció el señor lo despojó de mi vida. Mi familia empezó a ver cambios verdad en mi, empezó a ver que yo ya había superado todo eso porque el señor vino a mi corazón, vino a mi vida y me libertó".

Varios años han pasado, hoy Carolina es una mujer completamente nueva. Ella reconoce que solo en Dios se encuentra la fuerza para superar cualquier trauma o conflicto por más duro que este haya sido.

Carolina, "Realmente no caben en mí las palabras para decir que el Señor es real y estoy agradecida con toda mi vida a que el señor vino a rescatarme directamente".

Mamá, "Es una hija especial y ella es una persona muy especial muy linda y nos hemos perdonado".

Carolina, "Realmente yo estoy conmovida de que el Señor haya hecho esto por mi. Estoy casada, me dedico mucho a mi casa, a mi hogar a mi familia. Tengo un esposo, un hombre de Dios muy especial".

Carolina comparte un mensaje de esperanza con todas aquellas personas que viven problemas iguales a los que ella logro superar.

Carolina, "Bueno a alguien que está en una situación de desesperación, de angustia, de soledad, Dios está ahí, Dios está esperando por ti y está buscando tu libertad. Él ya pagó en la cruz del calvario. Yo creo que, que es importante que podamos pensar y analizar que no hemos nacido por casualidad, que hay un propósito por el cual nos ha traído el Señor a esta tierra.

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